ESEN

Las temperaturas extremas del Mediterráneo favorecieron el intento de una ciclogénesis tropical en el Mediterráneo

El episodio de Cataluña del 3 y 4 de octubre de 2026

J. J. González-Alemán, Agencia Estatal de Meteorología (AEMET)

Carlos Calvo Sancho, CIDE (CSIC-UV-GVA)

1. Introducción y contexto

En el Mediterráneo se forman ocasionalmente ciclones con características tropicales, conocidos como medicanes. Su origen, sin embargo, es distinto del de los ciclones tropicales. Un medicane parte casi siempre de una baja fría o una vaguada en niveles altos, que desestabiliza la atmósfera y pone en marcha la convección. Solo después, a través de los flujos de calor del mar y del calentamiento latente de las tormentas, el sistema adquiere rasgos tropicales como un núcleo cálido o una estructura simétrica (Miglietta et al. 2025). En el trópico, en cambio, un ciclón puede nacer sin ese forzamiento en altura, a partir de un grupo de tormentas muy organizadas que generan su propio vórtice. Este segundo camino, que podemos llamar ciclogénesis tropical pura, no se ha documentado nunca en el Mediterráneo, por lo que sería una situación sin precedentes y los resultados de este trabajo apoyan esta idea.

Entre el 3 y el 4 de octubre de 2026, un sistema convectivo de mesoescala muy organizado se formó sobre el mar frente a Cataluña y dejó lluvias torrenciales en el área de Barcelona: 190,8 l/m² en Barcelona-El Raval (36,1 l/m² en media hora), 226,6 l/m² en Cabrils y 248 l/m² en Granollers. El episodio se produjo sin una DANA ni una vaguada de entidad en altura y con el Mediterráneo occidental en temperaturas de récord 2.5 °C sobre 1991-2020 en una ventana temporal de tres semanas centrada en el día 3 de octubre.

Varias señales previas apuntaban a un ambiente con potencial para una ciclogénesis tropical. El modelo AROME de Météo-France a 1,3 km (pasada de las 00 UTC del 3 de octubre) desarrollaba un vórtice convectivo muy intenso que alcanzaba la costa de Barcelona con rachas superiores a 100 km/h. El producto de la NOAA que estima la probabilidad de formación de un ciclón tropical en 48 horas mostraba una señal en esa misma zona. Estas señales se describen con más detalle en [ENLACE: artículo del blog “¿Un intento de ciclogénesis tropical en el Mediterráneo?”].

Lo que mostraron el satélite y el radar

Imagen de satélite del 3 de octubre de 2026 sobre el Mediterráneo occidental. COMPLETAR: satélite, producto, hora y fuente.
Imagen de satélite del 3 de octubre de 2026 sobre el Mediterráneo occidental. [COMPLETAR: satélite, producto, hora y fuente].

La imagen de satélite del día 3 (Fig. 1) muestra un escudo nuboso compacto y casi circular entre la costa catalana y Menorca, con topes muy fríos y varios overshooting tops en su sector central y meridional. Al oeste, una banda nubosa se curva alrededor del sistema. Sin las líneas de costa, la estructura sería difícil de distinguir de la de una perturbación tropical en sus primeras fases. Estas potentes tormentas demostrarán cierta rotación y circulación hacia la costa catalana.

Reflectividad (izquierda) y velocidad radial Doppler (derecha) del radar de AEMET en Barcelona, elevación 0,4°, 00:38 UTC del 4 de octubre de 2026. Fuente: AEMET, visualizado con el ESSL radar displayer.
Reflectividad (izquierda) y velocidad radial Doppler (derecha) del radar de AEMET en Barcelona, elevación 0,4°, 00:38 UTC del 4 de octubre. Fuente: AEMET / ESSL.

La Fig. 2 corresponde a la exploración más baja del radar de Barcelona (0,4°) a las 00:38 UTC del día 4, en plena fase de lluvias torrenciales. En la reflectividad se aprecia una banda de precipitación por encima de 50 dBZ que se curva desde el Vallès hasta la costa del Maresme y envuelve el área metropolitana. Mar adentro aparecen otras bandas con una curvatura similar. En la velocidad radial domina un flujo de componente este hacia la costa, de unos 18 m/s frente a Mataró a menos de 1 km de altura.

El campo de viento en niveles bajos es compatible con una circulación ciclónica amplia, de 30-50 km, cerca de la costa de Barcelona, aunque desde una sola exploración no puede separarse del efecto del cambio del viento con la altura. La cuestión de fondo es si la rotación que estos sistemas suelen generar en niveles medios, el llamado vórtice convectivo de mesoescala, llegó a extenderse hasta niveles bajos. Ese es el paso decisivo en una ciclogénesis tropical.

Objetivo

Este trabajo no pretende demostrar que se produjera una ciclogénesis tropical ni evaluar en detalle el realismo de la simulación del episodio. Su objetivo es más acotado: determinar hasta qué punto el sistema convectivo organizado, posible embrión de esa ciclogénesis, y la rotación asociada dependieron de que el Mediterráneo estuviera tan cálido.

2. Metodología

Se ha realizado un experimento de sensibilidad con el modelo HARMONIE-AROME, un modelo no hidrostático de área limitada que resuelve de forma explícita la convección profunda, algo imprescindible para representar un sistema de tormentas y el vórtice asociado. Se han ejecutado cinco simulaciones idénticas en todo excepto en la temperatura superficial del mar (SST):

Todos los experimentos comparten condiciones iniciales y de contorno [IFS], dominio de 1500x1500 puntos centrado en el Mediterráneo occidental y resolución horizontal de 1 km y vertical de 65 niveles. Comienzan a las 00 UTC del 3 de octubre y se integran durante 36 horas. La SST se mantiene fija durante la simulación. Cualquier diferencia entre ellas puede atribuirse, por tanto, a la SST. La Fig. 3 muestra la SST inicial de cada experimento: la media en el área representada pasa de 25,6 °C en CTRL a 23,2 °C en SSTClim y a 23,2, 23,0 y 22,7 °C en los experimentos de anomalía de 1991-2020, 1981-2010 y 1971-2000.

SST inicial (00 UTC del 3 de octubre) de los experimentos. (a) CTRL, SST del análisis. (b) SSTClim, climatología de ERA5 1991-2020. (c-e) SST de CTRL menos la anomalía de 1991-2020 (2,4 °C), 1981-2010 (2,6 °C) y 1971-2000 (2,9 °C). En cada panel se indica la media en el área representada.
SST inicial (00 UTC del 3 de octubre) de los experimentos. (a) CTRL, SST del análisis. (b) SSTClim, climatología de ERA5 1991-2020. (c-e) SST de CTRL menos la anomalía de 1991-2020 (2,4 °C), 1981-2010 (2,6 °C) y 1971-2000 (2,9 °C). En cada panel se indica la media en el área representada.

Para el análisis se han usado tres diagnósticos:

Hay que tener en cuenta que la atmósfera de partida ya llevaba días sobre un mar muy cálido, de modo que parte de su humedad y su energía están presentes en las condiciones iniciales de todas las simulaciones. El experimento tiende, por ello, a subestimar el efecto de la SST, y las diferencias deben interpretarse como un límite inferior.

3. Resultados

3.1. Convección organizada

Temperatura de brillo en el infrarrojo a las 02 UTC del 4 de octubre (+26 h). (a) Observada por el FCI de MTG-I1, canal de 10,5 µm. (b-f) Pseudo-satélite de HARMONIE-AROME: (b) CTRL, (c) SSTClim, (d-f) CTRL menos la anomalía de SST de 1991-2020 (2,4 °C), 1981-2010 (2,6 °C) y 1971-2000 (2,9 °C).
Temperatura de brillo en el infrarrojo a las 02 UTC del 4 de octubre (+26 h). (a) Observada por el FCI de MTG-I1, canal de 10,5 µm. (b-f) Pseudo-satélite de HARMONIE-AROME: (b) CTRL, (c) SSTClim, (d-f) CTRL menos la anomalía de SST de 1991-2020 (2,4 °C), 1981-2010 (2,6 °C) y 1971-2000 (2,9 °C).

A las 02 UTC del día 4 (+26 h), en CTRL se desarrolla frente a la costa de Barcelona y Girona un sistema convectivo grande, compacto y casi circular, de unos 200-250 km de diámetro, centrado hacia 41,2°N 3,5°E (Fig. 4b). Sus topes están por debajo de −70 °C, con núcleos de menos de −75 °C en el sector central, compatibles con overshooting tops. Sin entrar en una validación detallada, la estructura y la posición se parecen mucho a las observadas por el satélite a la misma hora (Fig. 4a), aunque el modelo no reproduce la célula secundaria que se observa al noroeste de Mallorca.

En el resto de los experimentos el sistema no llega a formarse (Fig. 4c-f). Solo aparecen células aisladas junto a la costa de Tarragona y frente al delta del Ebro, con topes de −50 a −65 °C. Más al sur queda una banda nubosa de topes poco fríos, de orientación noroeste-sureste, que cruza Mallorca. La convección es algo más abundante con la anomalía de 1991-2020 (Fig. 4d) y casi desaparece con la de 1971-2000 (Fig. 4f). Una reducción de la SST de solo 2,4 °C, que conserva los gradientes del análisis, basta, por tanto, para que el sistema no se forme.

Precipitación acumulada (mm) de HARMONIE-AROME entre las 00 UTC del 3 de octubre y las 06 UTC del 4 de octubre (+30 h). Izquierda: CTRL. Centro: SSTClim. Derecha: diferencia CTRL − SSTClim (nótese que el signo es el contrario al de las Fig. 4 y 6).
Precipitación acumulada (mm) de HARMONIE-AROME entre las 00 UTC del 3 de octubre y las 06 UTC del 4 de octubre (+30 h). Izquierda: CTRL. Centro: SSTClim. Derecha: diferencia CTRL − SSTClim (nótese que el signo es el contrario al de las Fig. 4 y 6).

La precipitación acumulada refleja la misma diferencia (Fig. 5). En CTRL, la lluvia se concentra en una amplia franja de orientación suroeste-noreste frente a la costa catalana, con más de 50 mm en buena parte del área entre 40 y 42°N y máximos de más de 250 mm mar adentro, hacia 40,8°N 3°E, bajo el sistema convectivo. Junto a la costa de Barcelona aparece otro máximo de 150-250 mm, comparable a los acumulados observados en el área metropolitana. En SSTClim, la precipitación queda limitada sobre todo a la zona entre la costa de Castellón y el delta del Ebro, con máximos de 75-150 mm, y apenas llueve frente a Barcelona. La diferencia CTRL − SSTClim supera los 300 mm en el área del sistema y solo es ligeramente negativa en torno al delta del Ebro, donde SSTClim concentra su convección.

3.2. Rotación en la vertical

Vorticidad relativa (suavizado gaussiano de 50 km) de HARMONIE-AROME a las 02 UTC del 4 de octubre (+26 h) en 500 hPa (arriba), 700 hPa (centro) y 925 hPa (abajo). Izquierda: CTRL. Centro: SSTClim. Derecha: diferencia SSTClim − CTRL.
Vorticidad relativa (suavizado gaussiano de 50 km) de HARMONIE-AROME a las 02 UTC del 4 de octubre (+26 h) en 500 hPa (arriba), 700 hPa (centro) y 925 hPa (abajo). Izquierda: CTRL. Centro: SSTClim. Derecha: diferencia SSTClim − CTRL.

En CTRL aparece una columna de vorticidad ciclónica frente a la costa, a unos 50-80 km al sur-sureste de Barcelona, en la mitad occidental del escudo nuboso (Fig. 6). Está presente en los tres niveles, con un máximo en 700 hPa de unos 2·10⁻⁴ s⁻¹ hacia 41,0°N 2,6°E, que se mantiene claro en 925 hPa, con unos 1,5·10⁻⁴ s⁻¹ algo más al suroeste, hacia 40,7°N 2,3°E. Con el suavizado de 50 km, son valores de 1,5 a 2 veces el parámetro de Coriolis a esa latitud. En 700 hPa, y en menor medida en 925 hPa, la vorticidad positiva se extiende además a lo largo de la costa de Barcelona y el Garraf, compatible con la circulación ciclónica que sugería el radar. La hora es próxima a la exploración de la Fig. 2.

En SSTClim no hay vorticidad organizada. Solo aparecen valores positivos débiles y difusos, por debajo de 1·10⁻⁴ s⁻¹. La diferencia es negativa en toda la zona del vórtice y en todos los niveles, con un máximo de unos −1,5·10⁻⁴ s⁻¹ en 700 hPa.

En CTRL, por tanto, la rotación no queda confinada en niveles medios, como en un vórtice convectivo de mesoescala clásico, sino que forma una columna coherente que llega hasta 925 hPa. El máximo en 700 hPa es compatible con un vórtice que se forma en niveles medios y se extiende hacia abajo, aunque con un único instante no se puede establecer el orden temporal.

4. Conclusiones

Con la SST observada, HARMONIE-AROME genera frente a Cataluña un sistema convectivo organizado, de estructura parecida a la observada, con un vórtice ciclónico que se extiende desde niveles medios hasta muy cerca de la superficie. Con él llegan también acumulados de más de 250 mm mar adentro y de 150-250 mm junto a la costa de Barcelona, que casi desaparecen con la SST climatológica. Con la SST climatológica de 1991-2020 ni el sistema convectivo ni el vórtice llegan a formarse, y el sistema tampoco se forma al restar a la SST del análisis una anomalía uniforme de entre 2,4 y 2,9 °C. La diferencia va más allá de un debilitamiento, desplazamiento o un retraso del sistema.

Estos resultados no demuestran que se produjera una ciclogénesis tropical, pero encajan con esa hipótesis. Las observaciones mostraron una estructura nubosa de aspecto tropical y un campo de viento en niveles bajos compatible con una circulación ciclónica. En el modelo, la rotación que alcanza niveles bajos, la pieza que distingue un sistema tormentoso de un posible inicio de ciclogénesis tropical, solo aparece con el mar cálido. Si esta interpretación se confirma, el calentamiento del Mediterráneo podría estar abriendo un camino de formación de ciclones que hasta ahora no se había considerado en la región.

Limitaciones y trabajo futuro

Referencias

Resumen divulgativo

En el trópico, los huracanes pueden nacer de un simple grupo de tormentas. Si el mar está muy cálido, esas tormentas pueden organizarse, empezar a girar y acabar formando un ciclón. En el Mediterráneo esto no se había documentado nunca. Los ciclones de aspecto tropical que se forman aquí, los medicanes, necesitan antes una perturbación en altura que les dé el empujón inicial.

El 3 y 4 de octubre de 2026, un enorme sistema de tormentas se formó frente a Cataluña sin ese empujón, con el mar a temperaturas de récord, y dejó más de 190 l/m² en Barcelona. Visto desde el satélite parecía una tormenta tropical en ciernes, y el radar mostró un viento que podía corresponder a un giro cerca de la costa.

Para saber qué papel tuvo el mar, simulamos el episodio varias veces con un modelo de alta resolución: una con el mar tal como estaba y otras con un mar entre 2,4 y 2,9 °C más frío, como el normal de distintos periodos entre 1971 y 2020. Con el mar real, el modelo forma un gran sistema de tormentas con un remolino que llega casi hasta la superficie. Con el mar sin una anomalía positiva, apenas aparecen unas tormentas aisladas y no hay giro en niveles bajos. No podemos afirmar todavía que estuviera naciendo un ciclón tropical, y el resultado tiene limitaciones que habrá que estudiar con rigor. Pero todo apunta a que un Mediterráneo cada vez más cálido podría empezar a comportarse, en ocasiones, como un mar tropical y facilitar ciclogénesis tropicales.